Erika Diettes -exposición Sudarios

Sudarios es una exposición de Erika Diettes organizada por la UFV
 
Os invitamos a la inauguración de la exposición Sudarios de la artista colombiana Erika Diettes el día martes 24 de febrero a las 18 horas en la Iglesia de San José.
 
El proyecto Sudarios se muestra bajo un interés especial considerando que el año 2015, Arco presentará como país invitado a Colombia. Es en este contexto, en el que la obra de Erika Diettes tiene un interés añadido, no solo como artista contemporánea colombiana, sino también por traer un trabajo que se enmarca en una realidad histórica, geográfica y sociocultural muy concreta. Sin embargo, el propósito de este comisariado, llevado a cabo por Pablo López Raso y por Virginia de la Cruz Lichet, profesores de la UFV, es encontrar el punto de encuentro con un público diferente, consiguiendo universalizar el trabajo de Erika Diettes y llevarlo más allá de sus propias fronteras.

A su vez hay que destacar que Sudarios es un proyecto curatorial original de Carlos Alberto González y que ha sido expuesto en América Latina (Colombia, República Dominicana, Argentina, México; 2011-2012), Estados Unidos (Photofest 2012, Houston), Australia (2013), Polonia (2014), y ahora en Madrid, en la Iglesia de San José en pleno centro de Madrid y frente al maravilloso Círculo de Bellas Artes. Esta es la primera vez que este trabajo será expuesto en España en el marco en el que la obra ha sido destinada, en la búsqueda de un nuevo culto a la memoria; pero también en el ámbito de un fenómeno observado en el arte actual: inquietud por lo espiritual y lo trascendente.

Texto comisarial:

‘El rostro siempre refleja en sus rasgos lo que su voz quiere ocultar’1

Sudarios nos muestra la imagen atrapada narrando su propio trauma, testigo de una realidad velada, silenciosa, sin palabras. Los rostros de las mujeres están contando su testimonio doloroso, y es ahí el momento en el que Erika toma la fotografía, en el que se produce el climax de la acción y la catarsis a través de la narración, encapsulando esa emoción y todo lo que en ella contiene. Esa memoria castigadora permite así liberarse y autoriza, por vez primera, el duelo.

Paseando por un espacio sacralizado, los sudarios parecen levitar en la sala. Estos retratos, impresos sobre seda a un tamaño aproximado de 200 x 130 cm, aparecen dispuestos en el templo a diferentes alturas. El espectador recorre estas fisionomías en blanco y negro, rostros que se aparecen como fantasmagorías, deseando contar en silencio, desvelar-se y revelar-se. Y es en este espacio, en el que el espectador se ve inmerso en un lugar solemne y en un momento en el que experimenta, en primera persona, el culto a la memoria.

Aquí no es la imagen la que es testigo del dolor, sino la representación de su víctima rememorando, bajo la forma de relato vivido, dicha historia. Entonces, su historia, silenciosa, intuida, se hace nuestra. A través de la imagen, de los rostros de estas mujeres, reconocemos el dolor inmanente, la pérdida que se hace extensible a nosotros mismos. El sudario envuelve la sustancia esencial de lo desaparecido y mantiene su impregnación para los vivos. Es ahí en el que, en el contexto originario de su creación, Sudarios se convierte en un trance memorístico que se hace extensible y se convierte en un acto ritualístico, tan privado pero tan público a la vez, consiguiendo que su pesar se haga universal y, en consecuencia, más volátil.

Sin embargo, en otros contextos diferentes, Sudarios traspasa las fronteras y se convierte en la representación de una Pietà, una representación de la muerte y del duelo, un acto devocional lleno de una emoción compacta que no hace más que llevarnos a la reconocida iconografía de la Virgen sosteniendo el cuerpo de su hijo muerto. No obstante, estas mujeres mártires no tienen cuerpo que sostener, es un duelo quebrado y un dolor que, como el castigo de Prometeo, se repite en bucle sin cesar. Así pues, la imagen se convierte en un “índice luminoso”, como diría Didi-Huberman 2 refiriéndose al Santo Sudario de Turín, que como acto de resurrección revive a través de la imagen. Este trabajo es pues el indicio de una llaga, de una herida aún sin cicatrizar, pero también de

la posibilidad de apertura, de liberación, al igual que la luciérnaga que como luminaria natural ilumina el espacio sacro, en la oscuridad, desvelando por momentos dichos indicios y permitiendo señalar el camino a través de la imagen aperta.

 

Virginia de la Cruz Lichet_2015

La exposición ha sido posible con el apoyo de la Universidad Francisco de Vitoria, de la Facultad de Comunicación y de los proyectos de investigación “Peregrinación Creativa: Fotografía, video y algo más…” y “Trascendencia y espiritualidad en el Arte”. 
 

 

 

 

erikadiettes3

1 PADILLA, Christian (2012). “Sudarios por Erika Diettes”. En Sudarios. Bogotá: Erika Diettes. P. 1.

2 DIDI-HUBERMAN, Georges (2007). L ́image ouverte. Motifs de l ́incarnation dans les arts visuels. París: NRF Gallimard. (Col. Le temps des images). P. 241